Cada vez que compramos huevos, tomamos una decisión. Pero ¿realmente sabemos qué estamos eligiendo? En Ecuador, la gran mayoría de empaques de huevos no indican el sistema de crianza de las gallinas. No hay información sobre si vivieron en jaulas de batería, hacinadas y sin poder moverse, o si tuvieron acceso a espacios abiertos donde pudieron expresar sus comportamientos naturales. Esta ausencia de rotulado no es un descuido: es una estrategia que mantiene invisible el sufrimiento de millones de gallinas. Cuando los consumidores no tienen acceso a la información, no pueden tomar decisiones conscientes sobre el origen de los productos que llevan a su mesa.
La demanda ciudadana por transparencia es contundente. Según la encuesta realizada por Terranimal en cinco ciudades del país, el 93% de los ecuatorianos está de acuerdo con la implementación de una ley que exija el etiquetado obligatorio de los huevos según su sistema de producción. Además, el 70% considera importante conocer el origen de los huevos que consume, y el 72,5% afirma que cambiaría sus hábitos de consumo si conociera las condiciones reales en las que viven las gallinas enjauladas. Estos datos demuestran que existe una clara voluntad social de acceder a información veraz y tomar decisiones éticas basadas en el bienestar animal.
Implementar un sistema de rotulado claro y obligatorio no solo es una respuesta a esta demanda ciudadana, sino un acto de justicia hacia los animales y de respeto hacia los consumidores. Países de la Unión Europea ya cuentan con códigos obligatorios que permiten identificar si los huevos provienen de gallinas en jaulas, en suelo, camperas o ecológicas. Ecuador tiene la oportunidad de seguir ese camino. La transparencia no debería ser opcional cuando está en juego el sufrimiento de seres sintientes y el derecho de las personas a elegir informadamente. Es momento de exigir que lo invisible se haga visible, y que cada huevo cuente la historia completa de su origen.