Muchas personas creen que los huevos de cáscara blanca, celeste o rosada vienen del campo o de gallinas en libre pastoreo. Pero no es así. El color de la cáscara depende de la raza de la gallina. No tiene relación con dónde vive, qué come ni si puede salir al aire libre.
Por eso, un huevo de cualquier color, incluso uno celeste o rosado, puede venir de una gallina que pasó toda su vida en una jaula en batería, sin espacio para abrir las alas, caminar o hacer un nido. El color no es una garantía de libertad ni de bienestar. Lo que sí ayuda es fijarse en el rotulado en las perchas del supermercado, preguntar al proveedor y elegir marcas y lugares que se hayan comprometido con huevos libres de jaulas.
Este Día Mundial del Huevo, elige libre de jaulas y suma más alimentos de origen vegetal a tu mesa. Cada compra informada es una señal para la industria, y cada comida con más plantas reduce la demanda de un sistema que todavía encierra a millones de gallinas en Ecuador.